Tras dejar atrás las estancias superiores, los aventureros se adentraron en un área de sepulcros donde las inscripciones en piedra revelaron el nombre de Walter Durst . La exploración los condujo a través de un austero comedor hasta una estancia presidida por un pozo central, rodeada de habitaciones que custodiaban cofres bajo pesados candados. Mientras Elara recolectaba monedas de oro y plata, Zeros halló una espada de plata cuya belleza superaba con creces su utilidad en el combate. Simultáneamente, Flynnn descubrió un pañuelo negro que ocultaba un parche valorado en cincuenta piezas de oro, mientras que Barjulián se hacía con un exquisito peine de marfil entre otras gemas preciosas.
La expedición decidió dividirse poco después; Flynnn y Raphael de la Ghetto tomaron un camino separado mientras el resto del grupo se adentraba en una sala macabra sembrada de huesos humanos. El silencio se rompió bruscamente cuando Raphael accionó accidentalmente un mecanismo oculto, provocando que una trampilla se abriera bajo sus pies. El bardo cayó al fondo de un foso erizado de picas, quedando gravemente herido. Ante el peligro, Flynnn corrió en busca del resto del equipo para organizar el rescate.
La operación de salvamento requirió de una coordinación precisa: Zeros se aseguró una cuerda a la cintura y confió el extremo a la fuerza de Orlok para descender al agujero. Tras alcanzar a Raphael y asegurar su ascenso, el grupo logró extraerlos a ambos de la trampa. Una vez a salvo, el druida empleó sus artes curativas para estabilizar al bardo, mientras Orlok sellaba el foso con un viejo somier infectado de pulgas para evitar nuevos accidentes.
Reunidos de nuevo, los aventureros se dirigieron hacia las criptas familiares. Sin embargo, al abrir el sepulcro de Elizabeth Durst, la madre de los espectros de la mansión, la oscuridad pareció cobrar vida. De las grietas de las paredes surgió un inmenso enjambre de Ciempiés gigantes que se lanzó sobre el grupo, obligándolos a prepararse para una nueva y repugnante batalla por la supervivencia.