Ecos del pasado

18 Octubre 2024
Ecos del pasado

Ecos del pasado

18 Octubre 2024


La exploración de la siniestra propiedad continuó en la segunda planta, donde la tensión no tardó en estallar. Elara, protegida tras su escudo, se aproximó a una Armadura animada ornamental que, de forma repentina, cobró una vida antinatural. Orlok  reaccionó con presteza descargando su hacha contra el metal, seguido por los precisos disparos de la ballesta de Flynnn . El combate resultó ser una prueba de resistencia; la armadura contraatacó con ferocidad, hiriendo a varios aventureros y mermando la vitalidad de Elara. En un momento de desesperada creatividad, el grupo intentó minar la moral de la armadura con insultos y menosprecios, pero el frío acero encantado se mostró, lógicamente, inmune a cualquier presión psicológica. Finalmente, tras una lluvia de golpes físicos y una descarga de fuego de Zeros que resultó ineficaz, la armadura animada fue reducida a chatarra.

Poco después, los aventureros se adentraron en un dormitorio principal cubierto por el polvo de los años. Tras el cristal de un gran espejo, Zeros y Elara descubrieron un pasaje oculto que conducía a un ático sombrío y plagado de telarañas, aunque el grupo decidió postergar ese ascenso. Tras abatir a una acechante Sombra , la incursión los llevó a una habitación infantil abandonada que albergaba un horror más trágico. Allí, dos esqueletos de niños se hallaban en el suelo, y de esos restos se alzaron dos espíritus que se abalanzaron sobre Orlok buscando su protección. Los pequeños Rosa Durst  y Espino Durst le susurraron los traumas de su pasado, hablando de unos padres que les prohibieron abandonar la estancia bajo ningún concepto y lanzando una gélida advertencia sobre un monstruo que acecha en las profundidades del sótano.

En una habitación contigua, el grupo halló los restos de lo que parecía ser la niñera o la madre junto a un viejo baúl; Zeros, atraído por lo macabro, se apropió de una muñeca de aspecto perturbador que descansaba entre los restos. La búsqueda concluyó en la alcoba de los padres, donde Raphael de la Ghetto registró meticulosamente el lugar, reclamando para sí los tesoros que aún permanecían ocultos. Con la sesión llegando a su fin, los aventureros se reunieron frente a unas nuevas escaleras en el ático, las cuales, a diferencia de las anteriores, descendían hacia una oscuridad desconocida que aguarda ser explorada.